La muerte y los niños

¿Qué temita, no? ¿Cómo se le explica a un niño pequeñito que un ser querido se murió? Puede ser de un hámster, un bicho bolita, la vecina, el perro, hasta la nona. Muchos nacen, muchos mueren, es la ley de la vida, the circle of life, al mejor estilo rey león.Tarde o temprano, los peques nos preguntarán, ¿qué le pasó a fulano?
-Fulano tenía pupita, estaba enfermo y se fue al cielo.
- ¿Y cómo se fue al cielo, mamá? ¿Se fue volando?
-Ehmm, claro, los angelitos lo acompañaron.
-Ahh, o sino, Campanita.
-Ehhh. Puede ser, si están ocupados los angelitos…
-¿Y qué comen en el cielo?
Esto se está complicando, pero suena el teléfono, símil campana, antes del nock out…Zafamos, dijo Ramos. Pasan los días, la perra estira la pata, me avisan por teléfono. Cómo estiró las patas, sino se podía levantar mamá? Si, tenés razón mi amor, es una mala manera de decir…Si le digo que cagó fuego, me va a replicar ¨cómo mamá, era una perra o un dragón¨. No. Too much. Es que la perra se murió.
-Ahhh, se fue al cielo, mami, como, te acordás, mamá, de fulano, sultano, mengano…
-Mamá, dale que a la noche, cuando venga papá, ¿lo invitamos al cielo? Entre la risa y el llanto, la racha seguida de bajas, y la desdramatización de los nenes, los peques pensarán que en el cielo se la pasa bomba, todos van allá, ¿cómo es que no los llevamos aún? La lógica es interesante, pero triste la cuestión, ante sagaz humor.






