
Hace años llevé a mi hija al sicólogo jurando que tenía una confusión de roles entre la nana y yo, porque yo trabajaba todo el día. El asunto es que después de evaluarla, la psicóloga me dijo que la que estaba mal era yo, que mi hija no tenía ninguna confusión, que si había algún cambio en su conducta era sólo por el hermanito que estaba por venir y que me recomendaba ir a mí al psicólogo para aprender a manejar mejor la situación y relajarme frente al tema del trabajo y a maternidad.
Nunca antes había ido a una consulta de éstas, y la verdad no creía mucho en sus resultados, pero tenía que reconocer que de verdad algo no andaba bien. Cuando terminé mi terapia, que por suerte fue corta, de verdad aprendí que si mis niños me ven feliz y estable, ellos estarán bien. Además, yo había trabajado siempre, así que mi hija no conocía otra cosa, esa era su realidad y no tenía ningún problema; el problema me lo estaba haciendo yo.
Si bien creo que es super importante la presencia de la mamá, también es importante para los niños tener a una mamá realizada y contenta en vez de una que ande a las patadas en la casa, y por eso no tenía por qué sentirme culpable. Aunque obviamente eso igual signifique correr todo el día y tratar de equilibrar lo mejor posible ambos roles.

Ayer almorcé con una amiga que después de seis mese había vuelto a trabajar después de tener a su tercera guagua. La pobre no daba más de pena, aunque tuvo la suerte de haber podido estar todo ese tiempo con sus niños, y es que tal vez una de las cosas más difíciles para quienes han sido mamás es dejar a sus guaguas para volver a trabajar.
Yo he tenido la suerte de tener niños sanos, pero por lo mismo los he tenido que dajar a los tres meses. No sé si habrá algún secreto o clave para hacer de este proceso una experiencia menos traumática, pero creo que es bueno no cuestionárselo tanto y hacerse la idea no más, sobre todo cuando las mujeres necesitamos trabajar.
Según los epsecilistas, lo más recomendable es prepara el terreno con aticipación y tener claro aspectos básicos como quién cuidará a tu guagua y cómo te organizarás con la lactancia.
Y ustedes, ¿cómo han enfrentado la vuelta al trabajo luego de haber tenido una guagua?
La llegada de un hijo es un momento increíble y un cambio radical para nuestras vidas: por primera vez alguien depende al 100% de nosotras. Esa felicidad acompañada de responsabilidad nos lleva a algunas a cuestionarnos constantemente sobre nuestro trabajo y el tiempo que perdemos de estar con ellos. Sin duda que muchas mujeres logran superar este item. Pero habemos otras que no y que finalmente decidimos, por un tiempo, posponer nuestras carreras y de cierta forma envidiamos a quienes han logrado pasar la barrera del sentimiento de culpa y logran cumplir con ambas tareas de forma aceptable perfecta.Me encantaría entender quién nos puso esta en esta encrucijada???