Cambios en el embarazo: la transformación
A veces siento que las mujeres embarazadas somos como Transformers pero con síntomas menstruales agudos, léase, irritables, malhumoradas, sensibles, lloronas, casi bipolares.Y porqué digo Transformers, veamos:Nuestras pechugas aumentan de tamaño (aplausos de pie!!! bienvenidas y no se vayan nunca!!!), la panza se infla y crece, las caderas se ensanchan a cada lado y la cola queda enorme. El diafragma se contrae, los líquidos van y vienen dando acidez, el nervio ciático hace de las suyas. Antes dormías acostada, ahora casi sentada.Todo crece y crece y nada lo detiene hasta que sentimos que vamos a explotar.Es en ese momento que nos damos cuenta en qué clase de transformer nos hemos convertido…Algunas tendremos formas de vaca o chancha, otras de ballenas, cebras o hipopótamos, las menos, y en peligro de extinción, están divinas.Cada una con texturas nuevas, nos tuneamos con manchas, estrías, celulitis, granitos, várices, hemorroides, caries, edemas, y si me olvido de alguna otra, ¡avisen!Y sin importar qué transformers seamos ninguna evitará: no dormir ocho horas seguidas, ir haciéndose pis por la vida y cada cinco minutos, estar ansiosa y especular cómo y cúando nacera, si será sano, sentir miedo a lo desconocido…Durante nueve sabios meses acumulamos grasa para poder amamantar, expandemos nuestras caderas para darle una buena habitación, y luego, la mejor de las bienvenidas, no dormimos para que nuestro cuerpo se acostumbre a levantarse cada tres horas a darle de comer, nos hacemos pis, y tenemos que dejar todo corriendo, eso también es parte del entrenamiento, todo padecimiento y atentado contra el cuerpo, tiene un sentido: ponernos a prueba como mujeres, para convertirnos en mejores madres…Bueno, eso quiero creer…Foto:
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