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¿Cuándo empezar a hacer ejercicio tras el parto?

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Publicado por Pola bajo Tiempo Libre el 6 de Enero de 2010.

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Taconeras, para las que fueron madres hace poco, de seguro les preocupará volver a recuperar su figura lo antes posible. Pero no creas que empezar a hacer ejercicio es algo que puedas hacer al día siguiente de dar a luz, sino que el ritmo de la vuelta a la gimnasia dependerá de cada mujer. Lo más probable es que las primeras semanas no tengas fuerzas, ni tiempo, ni ganas de hacer ejercicio. Sin embargo, aunque te sientas muy animada a hacerlo, los especialistas aseguran que lo mejor es esperar que acabe la “cuarentena” para iniciar un ejercicio suave y progresivo. De hecho, realizar algunos ejercicios durante las primeras semanas después de dar a luz para fortalecer el suelo pélvico puede agravar aún más el trastorno.

Entonces, ¿qué tipo de ejercicio es el más indicado después del parto?
- No es conveniente que empieces a practicar ejercicios nuevos que nunca hayas realizado, sino que es preferible retomar lo que hacías antes y durante el embarazo.
- Puedes trabajar las áreas más afectadas por el embarazo, como vientre, caderas, muslos, región lumbar y nalgas.
- También puedes caminar, nadar o hacer estiramientos. El yoga o el Pilates son un buen modo de ejercitarse tras el parto. Es más, realizar ejercicios suaves en conjunto con tu guagua, como Pilates, puede ser muy beneficioso tanto para la recuperación tanto de tu físico como del vínculo con tu hijo.

Por último, recuerda que la vuelta al ejercicio ha de ser gradual, ya sea caminar, nadar, andar en bicicleta o hacer abdominales. No puedes exigirte el mismo ritmo que antes. Todo energía volverá, pero de a poco.

Vicky O

Bebé por cesárea…a cerrar la boca.

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Publicado por Vicky O bajo Mundo Mujer el 29 de Diciembre de 2009.

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Una amiga tuvo a su beba hace poco y me contaba su experiencia de mamá recién estrenada:

¨Mi bebe nació, genial, hermoso… pero por cesárea. El doctor me recomendó “NO HABLES” porque te va a doler todo, por favor….
Mi mamá se ocupó (gracias al cielo!) de filtrarme las visitas el primer día, así que “sólo” eran mi mamá, papá, hermana, hermano, cuñada, abuela, tío, suegra, suegro y mi marido…
Si, leyeron bien… De un buen filtro quedaron ¿nada más? 10 personas…
Todos sabían que estaba dolorida y no podía ni debía hablar.
Bueh… Además: Clínica privada, mucho confort, diario y regalitos, PERO era un abrir y cerrar de puertas constantes: Una enfermera que me pedía datos… y me hacía hablar… Luego otra … te pregunta que querés comer. Después el médico… Aparece otra que te quiere vender la foto… La peluquera del bebé… El teléfono que sonaba…. La puericultora… La Neonatóloga… Las nurses…
El médico otra vez…. ¿No hablaste, no??? “Doctor, vinieron 24 personas, y todas me preguntaban cosas A MI!”

A todo esto el bebé lloraba… ¿¿Qué querría?? ¿Lo pongo en la teta? ¿Cómo se cambia un pañal? ¡Limpiar el ombligo, puaj!

Sólo quería que me trajeran una almohada (tan solo eso!) y a cada uno que venía le preguntaba… “no, yo sólo te tomo el pedido de almuerzo” “no, yo solo soy neonatóloga” “no, eso a fulanito”… ¡¡¡Porque no se ponen un cartelito!!!

Vicky O

¿Invasión cesárea?

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Publicado por Vicky O bajo Artículos, Mundo Mujer el 3 de Noviembre de 2009.

cesareas1.jpg Cada vez más seguido escucho de madres cercanas a mi entorno, o amigas de amigas, que tuvieron a sus guaguas por cesárea. Tal es así que, investigando un poco más y preguntándole a más madres sobre su parto, me quedé soprendida e indignada.Cosa realmente llamativa, y que hace pensar, es que hay obstetras pro-cesárea sin importar cómo venga el bebé, si el embarazo fue bueno,  sin ninguna complicación o riesgo diagnosticado, sin importar que el bebé esté acomodado y listo para salir por parto vaginal… Escucho que al séptimo mes empiezan el lavado de cabeza, cosa macabra y abusadora. ¿Cómo puede ser que dos meses antes te sentencien con cesárea? A veces siento que es muy INNE-CESAREA…Esta nota tiene el fin de que si sospechas que hay algo raro, muchas excusas juntas o mucha casualidad, cuando nuestro sexto sentido señala que algo no está bien, animate y haz otra consulta. En la sala de espera ponte a hablar con otras pacientes y ahí saltará el historial de cada obstetra…Hay doctores excelentes y hay otros, muy comerciantes y especialmente que gozan de la comodidad de tener todo programado a horarios normales y no complicarse un fin de semana o la madrugada.Esto no es gracioso ni mucho menos, pero la verdad, me da tanta bronca que haya casos de cesárea sin sentido. (ojo, hay casos que no queda otra, no digo que todas las césáreas están mal, claro que salvan vidas, y lo importante es que el bebé salga sanito de una vez)Solo digo que si dudas… No tengas miedo, realiza otra consulta!

¿Cuándo nacerá mi guagua?

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Publicado por Paz bajo Belleza y Salud el 21 de Septiembre de 2009.

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Cuando ya estamos con la guatita que ya no da más nos empieza a bajar toda la ansiedad y en algunos casos el nerviosismo del parto. ¿Pero cuándo me daré cuenta de que llegó el momento? Por lo general, el parto se produce entre las 38 y 42 semañas, pero esta es la gran duda que tienen muchas mujeres, y para despejarlas te decimos algunos tips para que puedas estar alerta.  No necesariamente tienes que sentirlos todos, bastan con algunos. En todo caso tu ginecólogo estará siempre a tu lado y se dará cuenta mejor que nadie…

Aquí van..

  • Descenso del feto
  • Desprendimiento del tapón mucoso
  • Contracciones regulares
  • Rotura de la bolsa

Historias de Primeriza:El parto

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Publicado por Cotté Lombardo bajo Mundo Mujer el 18 de Junio de 2009.

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foto:www.lasaludinfantil.com

El reloj marcaba las 8:15. Nuevamente me hicieron tacto y estaba con 10 centímetros de dilatación. Había llegado el gran momento. ¡A pabellón!. Rápidamente me cambiaron de camilla y me llevaron hasta otra habitación, donde un gran foco iluminaba el rostro de mi ginecólogo. A mi izquierda estaba la matrona, dándome instrucciones y a mi derecha mi novio, alentándome.

“A la cuenta de tres, tomas todo el aire que puedas por la boca, lo aguantas y pujas con todas tus fuerzas en la zona del periné, y luego lo botas”, me ordenó la matrona, mientras tocaba mi prominente barriga que estaba por desaparecer. Así lo hice, tomé aire y pujé con todas mis fuerzas. Fueron cuatro pujos antes de ver como saltaba meconio líquido a las manos del doctor, para luego sentir (sin dolor) como sacaban a mi hijo. El reloj marcaba las 8:43 de la mañana.

Como había salido con meconio, se llevaron a mi bebé de inmediato para aspirarlo, pero a los pocos minutos llegó en brazos de Felipe, su padre, quien lo puso sobre mi pecho, diciéndome: “Es hermoso, pesó 3, 030 kilos y midió 47, 5 cm”.

Mi hijo ya no era un sueño.  Matías Felipe  se tranformó en una realidad, la más hermosa y sagrada de todas. La aventura de la maternidad había comenzado para mí y cualquier dolor que haya sentido, ahora era sólo un detalle.

Pero como les dije, mi experiencia como mamá primeriza sólo estaba comenzando…. hasta la próxima semana.

Otras columnas de Historias de Primeriza

Historias de Primeriza: Falsa Alarma

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Publicado por Cotté Lombardo bajo Mundo Mujer el 4 de Junio de 2009.

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*Por Cotté Lombardo

Era julio de 2008 y con 21 años, yo no tenía más preocupaciones que mi carrera (periodismo), mis amigas, mi familia y mi pololo. Acostumbrada a salir todos los fines de semana, a estudiar de madrugada y guiarme por mis instintos, mi vida de pronto dio un giro en 180 grados, cuando me enteré que estaba con un mes y medio de gestación. De salir todos los fines de semana, me transformé en una fiel seguidora de telecanal; de salir con mis amigas, me dediqué a buscar nombres para bebés, de tener un pololeo común y corriente terminé viviendo con mi pareja, y con el título de novia. Lo único que no sufrió cambios fue mi carrera, porque con panza y todo, saqué mi cuarto año; y ahora solo me quedan unos cuantos meses para ser una profesional de las comunicaciones.
Según mis antecedentes familiares y las experiencias de amigas, que ya habían sido madres, ésa debía ser mi última semana de embarazo, ya eran 38, pero mi hijo todavía no quería llegar al mundo. Los días pasaban y mi panza seguía creciendo, pero Matías no daba señales. Así, en medio del calor , los dolores de espalda y el nerviosismo propio de una primeriza, llegué a la semana 40. El recuerdo de aquel domingo 22 de marzo permanece nítido en mi memoria. Eran cerca de las 10 de la mañana y un leve dolor de estómago que, con el paso de las horas se transformó en un odioso síntoma premenstrual, que ni siquiera podía aliviar con analgésicos, me inquietaba. Seguir leyendo »

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