
Sé que este tema es típico, pero no pude dejar de tocarlo porque la discusión siempre se centra en que el instinto nace o se hace, en palabras simples hay mujeres que tienen el instinto a flor de piel y que se derriten con todos los niños y otras a las que les cuesta más, pero que se supone que al nacer sus hijos este instinto mágicamente aparece y pasan a formar parte del primer grupo. Pero alguna vez se han preguntado ¿qué pasa si esto no sucede? ¿¡qué pasa si al ver a mi hijo no siento un gran e inconmesurable amor!? No sé, yo todavía no tengo hijos y me aterra la idea de que mi instinto nunca se desarrolle, ya que ni sqiuiera me dan ganas de tomar a un niño en brazos, es terrible! Por suerte tengo una amiga que se parece bastante a mi en ese sentido y me dijo algo que nunca había pensado. Ella aprendió a querer a su hijo, conociéndolo poco a poco, pero me reconoció que ese instinto innato nunca funcionó con ella, creo que cuando me lo dijo me alivió bastante, pero a ustedes chicas ¿les ha pasado o siempre han tenido el “instinto”?

Muchas veces me he topado con mujeres que no tienen ninguna intención de tener hijos y la verdad es que, creo que es totalmente legítimo. Mi mamá en cambio cada vez que escucha comentarios de este tipo, casi le da un síncope… ella no concibe la vida sin niños. Yo en cambio no me cierro a la posibilidad, pero si no tengo hijos, no me muero ni nada. En fin es cosa de gustos, tiempo y dinero, mal que mal es bastante caro tener hijos y uno siempre quiere lo mejor para ellos. Por eso chicas les pregunto: ¿Cuántos hijos quieren tener?
Una se la da de mujer y mamá moderna, que se las sabe todas, pero bien lejos se está de eso. Siempre hay materias que están flojas, y una profe que te guía en aprender la lección. No sé si por legado, autosacrificio, o ¨lo que se espera de¨, que más que mamá pareces una esclava de los deseos cada vez más específicos y precisos, de nuestros tiranos hijos.Que alcanzame la leche, apagá la luz, más galletitas, más agua, quiero un buzo, prendé la tele, subí el volumen, ahora bajalo, que tengo calor, traeme una remera, no están las sillitas para jugar, las sillitas!!!! Juguetes que no se juntan solos, y ante la petición de la pseudo autoridad (la madre), el alegato es de cansancio. Y la que junta los restos del tsunami es una. Te preguntás si tus hijos son la reencarnación de Anastasia y Griselda, las hermanastras de la Cenicienta, que vení, poné, sacá, dame más. STOPPPPP. Repito STOPPP. Seguir leyendo »

Tengo varias amigas que están embarazadas y hace poco le hicimos a una de ellas un baby shower. Entre varios de los temas que surgieron era si era mejor saber o no el sexo de la guagua antes de que nazca. Por lo menos yo sólo me aguanté para mi primera guagua, pero con los otros dos la curiosidad fue más fuerte, además que habían cosas prácticas que resolver como la distribución de las piezas, si había que comprar toda la ropa nueva y de otro color, etc.En eso, una de mis amiga contó que había leído por ahí que se podía elegir el sexo de la guagua siguiendo una extraña aliemntación y las fases de la luna o algo parecido. Hasta donde yo sé, esto es imposible y no hay ningún estudio científico que lo avale.Sin embargo, me surge la inquietud de hasta dónde algunas personas quieren controlar todo en la vida y en el mundo, llegando incluso a querer elegir el sexo de la guagua por razones prácticas o cualquier otra. ¿No será mucho?

Hace unas semanas me llegó un email de una fundación que ayudaba a niños que padecen cáncer, y a sus familias, e invitaba a juntar tapitas de gaseosas y agua, para que, cuando se llegue a una buena cantidad, se lleven a reciclar, y a la fundación le proporcionen un dinero a cambio.
Iniciativas como ésta, hay muchas, y me pareció interesante comentarles a mis hijos, quienes adoptaron la propuesta con entusiasmo y la hicieron extensiva a sus amiguitos del jardín.
De nosotros, los adultos, dependerá, qué clase de mundo les estamos dejando, y las herramientas que les enseñamos para que puedan crear un futuro mejor.
Si cada uno aportase un poco de su tiempo o sus recursos para ayudar al prójimo, estaríamos en el camino adecuado, y todo sería más equitativo.

El inicio del jardín es un momento que algunas mamás debemos digerir. Aceptar que crecieron, que están más independientes, que abren sus alas hacia lo desconocido, y que el control 100 % se escapa. Es raro.
Pero tenemos que entender que es por su bien, que van a aprender a relacionarse con otros niños, desarrollar actividades cognitivas y sociales, a jugar, trabajar en grupo, a esperar el turno, en definitiva a evolucionar. Y es de eso que las mamás miedosas nos tenemos que aferrar, por más que algún día llegue mordido, rasguñado o haya peleado. Están fortaleciendo su identidad, y no podemos tenerlos viviendo en una burbuja. La vida no es así. Por más que llore en la adaptación, es cuestión de días, y llegará feliz con ganas de volver a su jardín. Nosotras debemos acompañar ese proceso y no entorpecerlo. Seamos adultas y crezcamos también con ellos.
Verlos con sus delantales puestos, jugando en la sala del jardín, es una emoción inmensa. A disfrutarlo!