No te preocupes por la anestesia

No sé por qué me da demasiado nervio que me toquen la columna, es algo que definitivamente me supera, lo mismo me pasa con las rodillas… Se podrán imaginar entonces el nervio que me daba el sólo hecho de pensar que me tenían que poner anestesia sí o sí para el parto. Por suerte cada vez he logrado controlarme y no he tenido ningún problema con el pinchazo ni con la anestesia, es que la verdad caso no se siente y además, con el sólo hecho de pensar en un parto sin este milagroso descubrimiento, se me paran los pelo.
Y bueno, para darles otro poco de tranquilidad, les cuento que ayer leí que según un estudio presentado en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Anestesistas en Orlando, Florida, la probabilidad de que una mujer muera por el uso de anestesia en el parto se redujo a una en un millón.
Obviamente que la idea es que esa cifra llegue a cero, pero sin duda que esas imágenes terroríficas de mujeres gritando de dolor no tienen por qué hacerse realidad existiendo una anestesia segura que puede hacer de este momento algo increíble.
Lo que no quita que cada día hay más mujeres que optan por un parto natural, pero se preparan con mucha anticipación para eso.

Ayer estuve con una amiga que tiene seis meses de embarazo y me contó que se estaba preparando para tener un parto sin anestesia.Me dijo que en un principio incluso pensó tener a su guagua en su casa, pero el miedo a alguna complicación la hizo cambiar de idea e ‘irse a la segura’ en la clínica. Sin embargo, respecto a la epidrual no transa: no se la va a poner por ningún motivo.Si bien actualmente parece volver la tendencia de estos partos más ‘naturales’, y a pesar de que confieso que después de tres guaguas me gusta sentir las contracciones -pero sólo hasta la dilatación 5 o 6-, encuentro que no hay mejor invento que la anestesia epidural, que nos permite traer niños al mundo sin sufrir demasiado.Pero así como en gustos no hay nada escrito, frente a estos temas tampoco hay quien tenga la verdad absoluta. Por eso, ahora sólo me queda esperar tres meses más para saber cómo fue la experiencia de mi amiga y si finalmente logró no ceder ante los encantos de la anestesia.Foto: EFE/Photolibrary



