
Ya se está terminando agosto y empieza el mes que más me gusta del año: septiembre. Me encanta la primavera, las fiestas dieciocheras y más encima es el mes de mi cumpleaños. Es un mes lindo, en la calle ves más sonrisas. La temperatura cambia, ya vamos dejando de lado los chalecos gruesos y los cambiamos por poleras más livianas.
Pero septiembre de 2010 será distinto para mí. Empieza el último mes de mi embarazo, ese calorcito que ya se siente sólo está ayudando que mis pies estén más hinchados. La ropa más ligera no me queda muy bien. Las celebraciones tendrán que ser más recatadas porque la panza no me permite mucho movimiento. Seguirá siendo un mes especial pero lo viviré de otra forma: es la última etapa de mi embarazo.
Cuando me pongo a pensar en lo que se viene me entra un miedo, pero no es algo terrorífico, es más bien una incertidumbre a todos esos cambios que ya están por llegar. Se me han pasado demasiado rápido estos meses, en un abrir y cerrar de ojos ya tendré a mi bebé en mis brazos. ¡Seré mamá! Y al ver las fotos de año nuevo pienso que lo que menos imaginé para este año era convertirme en madre.
Sé que todos estos miedos, preguntas, ansiedades son normales para una madre primeriza como yo. Nadie puede ayudar con esto, es demasiado personal. He tenido mañanas que me despierto y que siento que no estoy embarazada que sólo fue un sueño, pero con una sola patada o puñetazo mi hijo me recuerda que no es así. Creí que a estas alturas del embarazo ya iba a asimilar más mi estado, pero no ha sido tanto como lo pretendí.
Será el último mes que tenga a este pequeño repollo dentro de mí. Después de ese mes se terminarán los malestares lumbares, los edemas en las piernas, el reflujo… comenzará una etapa nueva, en donde creceré como mujer, en donde cambiaré el trasnoche de carretes por el de no dormir bien por los llantos de mi bebé. Mi pieza no será solamente mía, también será de mi hijo, cambiaré el escritorio por la cuna. Mis peluches ya no serán solamente míos, también serán de él. El closet ocupará más espacio con su ropita que con la mía. Ya no saldré más sola, siempre estará él acompañándome. Será mi niño fiel, él único que amaré con todo mi corazón y será al primer hombre que me entregaré completamente: de cuerpo y alma.
Septiembre, el último mes en que seré solo yo. En octubre ya seremos dos.

Últimamente me ha tocado estar con varias embarazadas que tienen que viajar por trabajo o por gusto. ‘¿No te da susto?’ fue mi primera reacción, cuando mi amiga me contó que se iba a China por dos semanas. ‘No’, me contestó. Y preguntando averigué que el mejor tiempo para viajar cuando estás embarazada es entre las semana 14 y la 30, porque ya han pasado los primeros malestares, que te hacen imposible pensar en un viaje y pasarlo bien, también porque las posibilidades de que la guagua se adelante son muy bajas, y por último, es más cómodo para la madre, pues como su abdomen no está tan grande puede caminar y desenvolverse con facilidad.
¿Tú has viajado durante tu embarazo?

Creo que una de las cosas desagradables en la vida es sentir asco o náuseas, por suerte, cuando uno está esperango guagua, se hacen bastante más soportables por el hecho de que se deben a una causa maravillosa: en pocos meses te conertirás en mamá. Pero no por eso es necesario pasar los meses corriendo al baño y sintiéndose fatal.
Yo he tenido la suerte de sentirme bien en todos mis embarazos, pero ayer le daba algunos consejios a una amiga que esté de un mes y no daba más con las molestias:
- Comer varias veces al día, pero fraccionado
-Evitar los aliemntos picantes o muy aliñados
-Preferir lás comidas livianas y refrescantes
-No obligarse a comer nada que le produzca rechazo
Y si la cosa sigue muy mal, preguntarle al doctor porque, hasta dinde yo sé, existen algunos remedios que se pueden dar en casos extremos, pero bajo estricto control médico.
Tal vez ustedes puedan contarnos sus experiencias y agregar algunos consejos a la lista

Con el papá de mi hijo tuvimos una relación corta, pero intensa. Cuando lo conocí, de apoco empecé a dar mi brazo a torcer sobre mi independencia sentimental. Cada día que pasaba mis sentimientos iban creciendo. Cuando lo veía babeaba, me sentía inmensamente orgullosa de él. Pero quería tomar con calma todo lo que estaba pasando, no quería hacerme grandes ilusiones, tenía que aclarar bien lo que yo quería y también darle tiempo a él para que descubriera sus sentimientos.
Pero la relación no duro mucho. Como no terminamos peleados, al mes después nos volvimos a ver… recaída. Fue ese día que quedé embarazada, pero sólo supe dos meses pasados de ese encuentro. Seguir leyendo »

Muchas embarazadas sufren de molestos problemas en la piel, como manchas, estrías, sarpullido y comezón en distintas partes del cuerpo. Esto muchas veces desespera a las embarazadas como es el caso de la Cata, mi partner. La he escuchado mil y una vez despotricar contra estos problemas, ya que además de que no se ha sentido muy guapa estos meses, la aparición de manchas oscuras en su cara fue el tiro de gracia para que literalmente creyera que su “fealdad” había superado los límites de lo aceptable. Ella es ultra exagerada, pero por suerte encontró a un dermatólogo que la está ayudando a lidiar con las manchas. Ojalá estás disminuyan. ¿Y ustedes chicas, qué problema a la piel han vivido en esta etapa?

El otro día estuve con una embarazada muy guapa. Tenía casi siete meses y sólo le habñia crecido la guata. Me contaba que seguía usando sus mismos pantalones y que no se había tenido que comprar nada nuevo hasta ahora. Obvio que le pregunté qué hacía, y me dijo que había ido a una nutricionista que le había recomendado un plan nutricional especial para su estado y que seguía haciendo deporte de toda la vida: pilates.
Al verla, tengo que admitir que vale la pena cuidarse en el embarazo. Tener una alimentación sana y hacer ejercicio, al final de cuentas, quedas mejor tú y le haces un bien a tu guagua. ¿Tú qué estás haciendo para cuidarte?