“Tiene cara de…”
Taconeras, hace unos días una amiga se convirtió en tía por segunda vez. De más está decir que está absolutamente “chocha” con la idea de tener a una niñita de dos años y un recién nacido para regalonearlos a más no poder. Cuando su cuñada ya estaba entrando al octavo mes de embarazo le pregunté cómo le pondrían a la guagua, que era hombrecito, pero ella dio que no tenía idea y que sólo iba a saberlo cuando le viera la carita.
“¿Pujar para que salga un N.N. sin poder llamarlo de ninguna manera?”, pensé. Lo cierto es que al final le encontré toda la razón. Hay veces en que nos apuramos y hasta obsesionamos con encontrar el nombre perfecto para nuestros hijos y, al final, sentimos que su rostro y personalidad poco tiene que ver con el elegido. Después de todo, el nombre dice mucho de una persona y creo que uno logra comprender aspectos de su personalidad a partir de él. Finalmente esta guaguita llegó al mundo sólo como un recién nacido y terminó llamándose Santiago. Su mamá lo sintió, lo miró y ella misma lo bautizó; así de simple.
Y ustedes, ¿cómo escogieron el nombre de sus hijos? ¿Hay algo que las haya inspirado a tomar esa decisión?





