Perdonen taconeras por el largo de esta post, pero pienso que vale la pena. Creo que a estas alturas ningún padre desconoce que los niños pequeños nos tienen en el vilo. Que quede claro que estoy generalizando, pero nuestra personalidad culposa por el poco tiempo que les dedicamos impide que seamos capaces de hablarles con firmeza cuando corresponde.
En los últimos años han aparacido varias tendencias sobre la crianza que postulan una nueva forma más efectiva de educar: dejar de lado la tiranía de parte de los papás y recurrir a herramientas como la persuación, el establecimiento de los límites claros, explicarles calmadamente que lo que están haciendo es malo o inadecuado y, sobre todo, la estimulación y premiación cuando se portan bien, aunque también decir firmemente un NO, cuando corresponda.La verdad es que esa forma de educar me hace mucho sentido y coincide con mi personalidad y forma de ver la vida. Pero acabo de leer algo que me llamó la atención porque cambia todo lo que los médicos han recomendado en los últimos años. El pediatra estadounidense, Harvey Karp, lanzó un libro llamado “Portanse bien” (de uno a cuatro años de edad), que ha revolucionado los dogmas de la crianza en USA.
Postula que el cerebro de los niños hasta los cuatro años es muy primitivo, porque está completamente dominado por el hemisferio derecho, que es impulsivo, emocional, distraído y que toma decisiones rápidas, por lo que frente a estas características la persuación no tiene ningún significado para ellos y las palabras de cariño fracasan con los niños mañosos. En cambio, las órdenes cortas, directas y energéticas dan más resultados.
Este doctor ofrece consejos para comunicarse de manera eficaz con los niños sin caer en contradicciones que lleven a los padres a preguntarse si deben ser más severos o más indulgentes, si deben premiarlos o no; contradicciones que terminan torturando a los padres. Pone un ejemplo en su libro que lo copio textual: “Si un niño se entretiene botando la comida al suelo mientras almuerza, explicarle dulcemente que está mal lo que hace, porque él necesita alimentarse y, además, está ensuciando, es un error garrafal. Sólo logrará que el niño se enfurezca más”. Sugiere por lo tanto lo contrario: “Si a usted le hierve la sangre, frunza el ceño, golpee sus manos con fuerza unas cuantas veces y emita un sonido sordo como un gruñido acompañado de la palabra ‘No’. Con seguridad el niño dejará de portarse mal de inmediato, porque para un cerebro primitivo nada da más resultado que órdenes directas, con palabras cortas y firmes. El tono de voz debe reflejar su rabia. Al igual que los gestos como fruncir el ceño, levantar las cejas, sacudir la cabeza, abrir exageradamente los ojos..”
El pediatra Harvey Karp asegura que con este método se acaba con el 50% de las pataletas en sólo unos segundos y se logra prevenir entre el 50% y el 90% de los arrebatos antes de que se produzcan. El doctor también entrega diversas técnicas para reforzar comportamientos positivosInteresante o ¿no?, ¿De qué manera estás criando a tus hijos?, ¿qué piensas sobre esta nueva forma de educarlos?