clinica

Bebé por cesárea…a cerrar la boca.

Bookmark and Share

silencio.jpg

Una amiga tuvo a su beba hace poco y me contaba su experiencia de mamá recién estrenada:

¨Mi bebe nació, genial, hermoso… pero por cesárea. El doctor me recomendó “NO HABLES” porque te va a doler todo, por favor….
Mi mamá se ocupó (gracias al cielo!) de filtrarme las visitas el primer día, así que “sólo” eran mi mamá, papá, hermana, hermano, cuñada, abuela, tío, suegra, suegro y mi marido…
Si, leyeron bien… De un buen filtro quedaron ¿nada más? 10 personas…
Todos sabían que estaba dolorida y no podía ni debía hablar.
Bueh… Además: Clínica privada, mucho confort, diario y regalitos, PERO era un abrir y cerrar de puertas constantes: Una enfermera que me pedía datos… y me hacía hablar… Luego otra … te pregunta que querés comer. Después el médico… Aparece otra que te quiere vender la foto… La peluquera del bebé… El teléfono que sonaba…. La puericultora… La Neonatóloga… Las nurses…
El médico otra vez…. ¿No hablaste, no??? “Doctor, vinieron 24 personas, y todas me preguntaban cosas A MI!”

A todo esto el bebé lloraba… ¿¿Qué querría?? ¿Lo pongo en la teta? ¿Cómo se cambia un pañal? ¡Limpiar el ombligo, puaj!

Sólo quería que me trajeran una almohada (tan solo eso!) y a cada uno que venía le preguntaba… “no, yo sólo te tomo el pedido de almuerzo” “no, yo solo soy neonatóloga” “no, eso a fulanito”… ¡¡¡Porque no se ponen un cartelito!!!

Historias de Primeriza: Preparto y contracciones

Bookmark and Share

ligeramente-embarazada-en-pre-parto.JPG

Después de la falsa alarma y ya de vuelta en casa intenté tomar un plato de sopa, pero ni siquiera eso pude hacer. No sé si fueron los dolores de las contracciones que cada vez eran más fuertes o mis nervios por lo que vendría, pero no tenía ánimo de nada, menos de comer. Así pasaron las 3, las 4, las 5… toda la tarde soportando esas benditas contracciones que cada vez eran más fuertes y seguidas, que me acercaban al momento de conocer a mi hijo.
Alrededor de las seis de la tarde fui al baño porque las ganas de hacer pipí no me habían abandonado.Entonces, boté una sustancia pegajosa de color marrón…sí, el famoso tapón mucoso, que puede desprenderse una semana, o una horas antes del parto, como me ocurrió a mí. Ya era sólo cosa de horas.

Pese a la felicidad que me causaba imaginar la carita de mi bebé, no lograba controlar mi umbral de dolor, que cada vez era más intenso y frecuente. En mi fracasado intento por aliviar esas contracciones de 40 segundos cada 3 minutos, rezé mil oraciones, mordí toallas, apreté las manos de mi novio y practiqué ejercicios de respiración. Pero nada. A las 2:30 de la madrugada del lunes 23 de marzo volví a la clínica. En cuanto ingresé me hicieron tacto, otra vez, y efectivamente mis contracciones habían logradi su objetivo: “estamos en trabajo de parto, tienes dilatación cuatro. Te quedas”, me dijo el médico que me había visto la mañana anterior. Seguir leyendo »

Cerrar ventana

Suscríbete a Embarazo por mail!

Ingresa tu correo a continuación, y recibirás diariamente un resumen de todo lo nuevo que hayamos publicado en nuestro blog.