Pechugas y pechuguitas
El embarazo, para quienes no gozan de buena delantera, es una de las últimas esperanzas naturales de lograr ese relieve tan femenino.Muchas veces escucho ¨No tenía nada, lisa por demás y mira lo que me regalaron mis hijos¨y la evidencia está a la vista: dos tremendas llantas equilibran su silueta (podría ser mala y agregar: sí, también te han regalado la cola, las piernas, los cachetes, la papada, pero como estoy buenita…)Qué emoción es ver tus pechugas aumentar de tamaño a penas quedas embarazada, y duplicas la apuesta al pasar los meses, hasta que… bingo!!! Al amamantar son ESPECTACULARES. En realidad una de ellas es espectacular. Pasa que el bebé se agarra más de una teta que de la otra, y la elegida queda llena, hermosa, respetada y orgullosa. En cambio su hermanita, es toda chiquita, floja, tímida y con la autoestima desinflada.Rara geografía piensas al agachar la cabeza y ver una montaña seguida de un valle que se parece al abismo. Frente al espejo ¡la sensación es peor! Tomas dimensión de que algo tienes que hacer con esa deformidad. Siempre oportuno tu hombre aporta ¨Ay, tienes una pechuga mas grande que la otra, jajaja. ¿Te ocurre algo?Claro que te pasa algo, sos un mounstruo: tienes personificadas las tetas del Dr Jeckyll y Mr Hyde!!!Pero para tranquilidad de todas, la cosa se empareja con el tiempo, y la tímida adquiere más carácter, le pone los puntos a la creída de su hermana , pero el destino es claro: una nació estrella y la otra estrellada!




