
El otro día estuve con una embarazada muy guapa. Tenía casi siete meses y sólo le habñia crecido la guata. Me contaba que seguía usando sus mismos pantalones y que no se había tenido que comprar nada nuevo hasta ahora. Obvio que le pregunté qué hacía, y me dijo que había ido a una nutricionista que le había recomendado un plan nutricional especial para su estado y que seguía haciendo deporte de toda la vida: pilates.
Al verla, tengo que admitir que vale la pena cuidarse en el embarazo. Tener una alimentación sana y hacer ejercicio, al final de cuentas, quedas mejor tú y le haces un bien a tu guagua. ¿Tú qué estás haciendo para cuidarte?
Ayer se publicó en La Tercera un estudio de la Universidad de Chile en el que se descubrió que los niños de 4 años comen apenas 31 tipos de frutas, verduras y pescados de 84 disponibles. Y lo pero de todo: que para reemplazarlos optan por dulces y golosinas.
De ahí la importancia de los padres en qué deciden comprar y qué guardan en la despensa y refrigerador, porque si los niños comen dulces en vez de frutas es porque tienen acceso a ellos. Y también está el tema del ejemplo: si los papás no comen rutas ni verduras, ¿por qué los niños sí lo van a hacer?
Según describe el diario, lo más grave es que esta pobre ingesta de frutas, verduras, y también pescado, se traduce en un déficit de fibra y aumenta el riesgo de padecer otras enfermedades como algunos tipos de cáncer, hipertensión y, obviamente, obesidad.

El otro día estaba almorzando con una amiga mía que esta esperando guagua y la pobre estaba bastante aburrida, porque el doctor le había dado una dieta muy sana, pero que había sacado de la lista comidas que ella amaba. Además, la Cata trabaja y le cuesta mucho mantener su alimentación en el trabajo, porque muchas veces se le olvida o le da lata llevar almuerzo de su casa a la oficina. Estabamos en esas cuando me acordé que una amiga mía me mando un dato exquisito de comida sana y muy rica que van a dejar a la oficina. Ellos tienes desde despachos de comida ultra elaborada, hasta pascualinas y ensaladas exquisitas. Así que si son de esas mamás que trabajan y tienen problemas para alimentarse bien a la hora de almuerzo pinchen acá y saldran del problema. ¡Ojalá les sirva!
La vuelta a clases no es sólo comprar cuadernos, útiles y uniformes. También hay que preocuparse de la colación de los niños, sobre todo si tomamos en cuenta que el 40% de la población escolar tiene algún grado de sobrepeso. Otro factor que debemos considerar es que, según el Ministerio de Salud, la mayoría de las colaciones de hoy en día son insuficientes en verduras, frutas y lácteos; y excesivas en azúcares, aceites y carnes. Estas colaciones (galletas, chocolates, gaseosas), además, son preferidas por el 90% de los niños de cuarto básico.Cuando yo era chica, mi mamá siempre me mandaba colación, pero me acuerdo que a la mayoría les daban plata para comprarse algo en el kiosko, y eso es cada vez más común. Porque a veces las mamás no tienen suficiente tiempo para preparar una colación. Pero te cuento que no requiere tanto tiempo, es mucho más sencillo de lo que crees. Según la Dra. Daniela Adjemian, nutrióloga del Hospital Clínico Universidad de Chile colaciones saludables serían, por ejemplo: “barras de cereal, fruta (1 unidad), yoghurt descremado, palitos de verdura, galletas de soda o integral (3-4 unidades), frutos secos (para los que no tienen problemas de peso), leche descremada, flanes y jaleas light. Todos estos productos se consideran saludables y nutritivos a la hora de seleccionar la colación”Además debemos recordar que los niños deben comenzar el día con un buen desayuno, ya que después de 10 a 12 horas de ayuno necesitan la energía de los alimentos para realizar sus actividades. Se ha comprobado, que los niños que no desayunan tienen un menor rendimiento escolar, pues el cerebro no recibe la glucosa que es su principal combustible para un buen funcionamiento.Un buen desayuno debe incluir un lácteo, de preferencia bajo en grasa (leche o yogurt), pan o cereales y fruta que puede ser natural o preparada (como jugo o ensalada). Seguir leyendo »

Yo soy partidaria de la comida orgánica y ojalá lo más pura posible, con eso me refiero a que no tengan preservantes ni colorantes artificiales, si bien intentó seguir una dieta sana encuentro que a veces las personas se vana a los extremos. La mamá de mi sobrina es un caso emblemático, ya que es tanta su obsesión por la comida sana que al pobre Damián, su hijo de 5 años no le deja comer nada con azúcar procesada, sólo toma leche de soya, cero opción de pisar un Burger King o McDonals y ni pensar en comer chocolaes que no tengan un 50% de cacao. Les promete que es una verdadera pesadilla. Igual yo sé que lo hace por la salud de Damián, pero cuando veo al pobre mirando con ojos de huevo frito a los niños que entran al McDonalds me duele el corazón. Les juro que estoy a punto de raptarlo y llevarlo a comerse una hamburguesa! Pero como el pobre no esta acostumbrado quizá le da una diarrea de áquellas y tampoco quiero pasar por encima de sus papás. En fin chicas ustedes ¿son más relajadas o abrazan esta misma idea?

Las golosinas forman parte de los hábitos alimenticios de la mayoría de los niños, y su consumo podría aumentar notoriamente en estas semanas de vacaciones de invierno, cuando las mamás les dan más licencias y libertades en cuanto al tiempo libre y la alimentación de sus hijos. El problema es que los dulces y chocolates siempre se han asociado con ser “premios” por una buena nota en el colegio o por haberse portado bien en la casa. Está bien probar cosas ricas en compañía de nuestros niños, pero hay que evitar que esto se convierta en un hábito casi obsesivo. Por eso, es esencial que sepas negociar con tus hijos cómo y cuando incluir golosinas en su alimentación. Por ejemplo…
- Los límites de este hábito es que se convierta en algo inevitable, que fomente un consumismo desmedido y que altere los periodos habituales de alimentación de tu hijo.
- Debes evitar utilizar las golosinas como un elemento de distracción (“Cómete estos dulces mientras yo hago el aseo”). Ésta es una cesión innecesaria que apuntala una conducta que tiene el riesgo de convertirse en poco saludable.
- La utilización práctica de las golosinas podría ser la de emplearlas como “sorpresa”, aunque siempre es mejor que los refuerzos positivos en educación se hagan de manera verbal (“Te has portado muy bien hoy”). A veces, los dulces ayudan a fijar conductas de autonomía y sirven de complemento en nuestro reconocimiento de su buen comportamiento… ¡pero con medida!