Embarazo y Toxoplasmosis

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Hace algunos días medios de comnicación y portales web han informado la posibilidad de que la cantante colombiana Shakira esté cursando un embarazo de 17 semanas de alto riesgo producto de una Toxoplasmosis ¿De qué se trata esta enfermedad y qué factores podrían afectar la gestación?

Según la Dra. María Alexandra Calvo, del Departamento de Ginecología y Obstetricia UC, ésta es una infección (zoonosis) parasitaria ampliamente difundida en el mundo, donde más de un tercio de la población se ha visto afectada. Se piensa que cerca de la mitad de la población mundial ya ha estado en contacto con el parásito a los 30 años, lo que hace raro que una mujer en estado de gestación adquiera la infección por primera vez en ese momento. “Esta infección parasitaria se transmite por la liberación de formas parasitarias, por el gato y otros felinos, y su transmisión al hombre se daría a través de la tierra, agua y alimentos mal lavados, así como también por el inadecuado manejo de excretas de estos animales”, añade la especialista.

Así también, sería menos frecuente por el consumo de carne cruda o semi-cocida salvo en países desarrollados, especialmente de cerdo y oveja, por transfusiones sanguíneas y por vía transplacentaria. “Es esta última forma de transmisión la que representa un problema de salud pública junto con la infección en pacientes con sistema inmune debilitado”, agregó la experta.

En tanto, la infección aguda -por primera vez- en la embarazada, por lo general es asintomática y suele detectarse por pruebas sanguíneas. La transmisión del parásito de la madre al hijo únicamente puede ocurrir cuando la infección se adquiere por primera vez durante el embarazo y aumenta gradualmente con el progreso de la gestación.

En términos generales, un tercio de las madres que hayan adquirido la infección tendrán un hijo con toxoplasmosis congénita y la mayoría tendrán un desarrollo normal. Sin embargo, un 4% tiene probabilidades de morir, tener un aborto espontáneo, daño neurológico permanente o compromiso visual desde los primeros años de vida (corioretinitis, ceguera, hidrocefalia, calcificaciones intracerebrales, epilepsia, retraso mental y/o psicomotor). Los recién nacidos infectados pueden ser aparentemente sanos y presentar daño a los años después del nacimiento.

Dado que la enfermedad es habitualmente asintomática, es necesario conocer el estado inmunológico previo de la paciente y tomar pruebas serológicas durante la gestación, principalmente anticuerpos de tipo IgM (expresión de infección aguda) e IgG (expresión de infección antigua) en la mujer embarazada, con una adecuada interpretación clínica. Una vez que se confirma la infección aguda, inmediatamente se convierte en un embarazo de alto riesgo, dado a la potencial transmisión del parásito de la madre al feto a través de la placenta.

“Es indispensable el manejo multidisciplinario de pacientes con toxoplasmosis aguda en unidades de alto riesgo obstétrico, lo que incluye médicos perinatólogos, infectólogos, ecografistas experimentados y psicólogos que permitan brindarle a estas pacientes el manejo médico, farmacológico y psicológico adecuado independientemente del resultado final”, añadió la Dra. Calvo.

El diagnóstico adecuado y el tratamiento oportuno por médicos experimentados, ofrecen una mejor oportunidad para evitar y reducir la infección de la madre al feto y disminuir las secuelas de la toxoplasmosis congénita.

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