Ayudar al otro

Hace unas semanas me llegó un email de una fundación que ayudaba a niños que padecen cáncer, y a sus familias, e invitaba a juntar tapitas de gaseosas y agua, para que, cuando se llegue a una buena cantidad, se lleven a reciclar, y a la fundación le proporcionen un dinero a cambio.
Iniciativas como ésta, hay muchas, y me pareció interesante comentarles a mis hijos, quienes adoptaron la propuesta con entusiasmo y la hicieron extensiva a sus amiguitos del jardín.
De nosotros, los adultos, dependerá, qué clase de mundo les estamos dejando, y las herramientas que les enseñamos para que puedan crear un futuro mejor.
Si cada uno aportase un poco de su tiempo o sus recursos para ayudar al prójimo, estaríamos en el camino adecuado, y todo sería más equitativo.





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