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Instinto maternal

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Sé que este tema es típico, pero no pude dejar de tocarlo porque la discusión siempre se centra en que el instinto nace o se hace, en palabras simples hay mujeres que tienen el instinto a flor de piel y que se derriten con todos los niños y otras a las que les cuesta más, pero que se supone que al nacer sus hijos este instinto mágicamente aparece y pasan a formar parte del primer grupo. Pero alguna vez se han preguntado ¿qué pasa si esto no sucede? ¿¡qué pasa si al ver a mi hijo no siento un gran e inconmesurable amor!? No sé, yo todavía no tengo hijos y me aterra la idea de que mi instinto nunca se desarrolle, ya que ni sqiuiera me dan ganas de tomar a un niño en brazos, es terrible! Por suerte tengo una amiga que se parece bastante a mi en ese sentido y me dijo algo que nunca había pensado. Ella aprendió a querer a su hijo, conociéndolo poco a poco, pero me reconoció que ese instinto innato nunca funcionó con ella, creo que cuando me lo dijo me alivió bastante, pero a ustedes chicas ¿les ha pasado o siempre han tenido el “instinto”?

Diabetes Gestacional

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pregnant-eating.jpgAunque las cifras dicen que de cada 100 mujeres 4 desarrollan diabetes gestacional, cada vez sé de más embarazadas que tienen diabetas durante el período de gestación. Desde la alimentación hasta la genética influyen en esta enfermedad que  puede afectar tanto a la madre como al feto.  Como en otros tipos de diabetes, la diabetes gestacional aumenta los niveles de azúcar en la sangre, creando una condición en la cual el cuerpo tiene dificultad en manejar los niveles de glucosa. Esto puede crear un problema de salud tanto para la madre como para el bebé.  Si la diabetes gestacional no es tratada tu hijo tiene el riesgo de nacer demasiado grande y con defectos de nacimiento, además puedes presentar complicaciones durante el parto.

Si la diabetes gestacional se detecta en forma precoz y se trata oportunamente, es posible revertir la situación de riesgo del feto y de la madre. Por lo mismo se recomienda a todas las embarazadas el exámen denominado curva de tolerancia a la glucosa, después de las 20 semanas de gestación.

Un error que pudo haber costado la vida

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Lo leí y no lo pude creer. En Sicilia, Italia, dos ginecólogos se pelearon a combos durante un parto y la pelea retrasó en casi una hora el nacimiento de la guagua, y por poco se muere la madre y el hijo. Todavía no se saben las consecuencias exactas de lo ocurrido, pero es probable que el niño tenga daños cerebrales. Los médicos fueron suspendidos de sus cargos y se está investigando si son responsable de algún delito. Simplemente es para no creer la negligencia que hubo en este caso. Después de este tipo de hechos, uno se pregunta, cómo existen personas con un nivel tan bajo de ética y profesionalismo, sobre todo, si se trata de una labor en donde están en juego vidas humanas.

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Chequeo post parto

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Después de haber tenido nuestra guagua, ¿cuándo tenemos que ir al ginecólogo? Es una pregunta frecuente, y la respuesta es a las 6 semanas del parto. Si todo ha salido bien, el chequeo es más bien de rutina, es decir, te pesarán, te medirán la presión arterial, probablemente te harán un examen pélvico para comprobar que todo esté en orden y, por último, te harán una revisión de las mamas. Es simple, nada del otro mundo y no tienes que preocuparte. Pero sí ser responsable en este control y con lo que te dice tu médico.

¡Vistete cómoda y con estilo!

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Estar embarazada no significa verse mal. Pese a que los cambios que se producen durante el embarazo dificultan la tarea de encontrar un look que nos guste, hoy existen en el mercado múltiples alternativas para comprar ropa linda, cómoda y que te haga sentir bien. Busca prendas entretenidas y que al mismo tiempo te permitan estar confortable.

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Diario de un embarazo 2: septiembre, el último mes.

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Ya se está terminando agosto y empieza el mes que más me gusta del año: septiembre. Me encanta la primavera, las fiestas dieciocheras  y más encima es el mes de mi cumpleaños. Es un mes lindo, en la calle ves más sonrisas. La temperatura cambia, ya vamos dejando de lado los chalecos gruesos y los cambiamos por poleras más livianas.
Pero septiembre de 2010 será distinto para mí. Empieza el último mes de mi embarazo, ese calorcito que ya se siente sólo está ayudando que mis pies estén más hinchados. La ropa más ligera no me queda muy bien. Las celebraciones tendrán que ser más recatadas porque la panza no me permite mucho movimiento. Seguirá siendo un mes especial pero lo viviré de otra forma: es la última etapa de mi embarazo.

Cuando me pongo a pensar en lo que se viene me entra un miedo, pero no es algo terrorífico, es más bien una incertidumbre a todos esos cambios que ya están por llegar. Se me han pasado demasiado rápido estos meses, en un abrir y cerrar de ojos ya tendré a mi bebé en mis brazos. ¡Seré mamá! Y al ver las fotos de año nuevo pienso que lo que menos imaginé para este año era convertirme en madre.

Sé que todos estos miedos, preguntas, ansiedades son normales para una madre primeriza como yo. Nadie puede ayudar con esto, es demasiado personal. He tenido mañanas que me despierto y que siento que no estoy embarazada que sólo fue un sueño, pero con una sola patada o puñetazo mi hijo me recuerda que no es así. Creí que a estas alturas del embarazo ya iba a asimilar más mi estado, pero no ha sido tanto como lo pretendí.

Será el último mes que tenga a este pequeño repollo dentro de mí. Después de ese mes se terminarán los malestares lumbares, los edemas en las piernas, el reflujo… comenzará una etapa nueva, en donde creceré como mujer, en donde cambiaré el trasnoche de carretes por el de no dormir bien por los llantos de mi bebé. Mi pieza no será solamente mía, también será de mi hijo, cambiaré el escritorio por la cuna. Mis peluches ya no serán solamente míos, también serán de él. El closet ocupará más espacio con su ropita que con la mía. Ya no saldré más sola, siempre estará él acompañándome. Será mi niño fiel, él único que amaré con todo mi corazón y será al primer hombre que me entregaré completamente: de cuerpo y alma.

Septiembre, el último mes en que seré solo yo. En octubre ya seremos dos.

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